La dama del Nilo

Resumen

Señora del Nilo de Pauline Gedge

Sin desmentir el punto, por el contrario, como complemento, cabe señalar algunas singularidades significativas que han acompañado su gobierno durante más de 22 años, como su declaración de la Teogamia y las grandes obras de construcción y embellecimiento de la nación. «La Dama del Nilo» nos lleva al antiguo Egipto y nos enseña la vida de Hatshepsut, la primera mujer llamada Faraón, que tuvo que luchar contra viento y marea para mantenerse en el trono.

La novela se centra en hechos históricos reales, pero, por supuesto, no tiene pruebas adecuadas, aunque la creatividad de su creador también ha jugado un papel importante. Mezclando la fantasía y los hechos, aparece una mujer que se atrevió a enfrentarse a todo lo que aprendió para hacer valer su derecho a gobernar.

Pauline Gedge nos lleva a través de la vida del antiguo Egipto, nos dirige suavemente a través de la historia con hermosos detalles que, al menos para mí, me han llevado a través del tiempo, y sin embargo, bastante completos, nunca se cansan. Sin tener en cuenta el rigor histórico, es una novela que nos lleva al antiguo Egipto y nos cuenta la existencia de lo que fue el dios Hatshepsut. No creo que haya tomado una mejor decisión, y eso es porque el pasado de Hatshepsut es el más fascinante y adictivo.

Profesional en el gobierno, valiente en la batalla, y sobre todo comprometida con su tierra y su gente, la Dama del Nilo supo protegerse de la envidia y la insidia de sus rivales, y mantener la fuerza del imperio en la cima de su gloria. Esta tradición tan arraigada iba a ser interrumpida por primera vez treinta y cinco siglos antes, cuando el Faraón gobernante dispuso que su hija Hatshepsut, de quince años, sería consagrada como la primera emperatriz de la historia de Egipto. Treinta y cinco años antes de Cleopatra, por primera vez en la historia, un niño de quince años fue consagrado emperatriz. Según la leyenda, los faraones de Egipto sólo pueden gobernar si se casan con una mujer de sangre real que, al casarse, le da al cónyuge el título de soberano.

Mil seiscientos años antes de Cleopatra, reinaba en Egipto Hatshepsut, una mujer notable por su intelecto y gracia, y también por ser la primera en la historia en gobernar un país dominado por el hombre. Según la creencia secular, los faraones de Egipto sólo podían gobernar si se casaban con una mujer de sangre real que, por matrimonio, concedía al hombre el título de soberano. La agitada vida de Pauline Gedge, autora de «Águilas y Cuervos», entre otros, también publicado por Pàmies, está llena de amor romántico y brillantes logros militares. Un patrón tan arraigado iba a ser interrumpido por primera vez hace treinta y cinco siglos, cuando el faraón Tutmose I dictaminó que su hija de quince años, Hatshepsut, iba a ser consagrada como la primera emperatriz de la historia de Egipto.

Según la creencia secular, los faraones de Egipto sólo podían gobernar si se casaban con una mujer de sangre real que, por matrimonio, le otorgaba al hombre el título de soberano. Una tradición tan arraigada se iba a interrumpir por primera vez treinta y cinco siglos antes, cuando el Faraón reinante anunció que su hija Hatshepsut, de quince años de edad, sería consagrada como la primera mujer faraona en la historia de Egipto. La primera vez que le conté a mi padre sobre esta novela, me preguntó qué iba a hacer, y le hablé de Hatshepsut, que se llamaba Faraón, y antes de eso, Príncipe Heredero.

Mil seiscientos años antes de Cleopatra, Hatshepsut reinó en Egipto, una mujer notable no sólo por su intelecto y gracia, sino también por ser la primera mujer en la historia en gobernar con completos privilegios en un país dominado por hombres. Mil seiscientos años antes de que Cleopatra reinara en Egipto, Hatshepsut reinó en Egipto, una mujer notable no sólo por su intelecto y gracia, sino también por ser la primera mujer en la historia en gobernar con completos privilegios en un país dominado por hombres. Es obvio que, considerando los designios de su padre, Hatshepsut no habría podido unirse al trono si no hubiera tenido la completa ayuda de los sacerdotes. Con su ayuda, se declaró a sí misma la hija carnal del dios Amón, un acto conocido como teogamia o formación sagrada (matrimonio o unión sexual entre dioses o entre dioses y mortales). De esta manera podría convencer al pueblo egipcio de que su verdadero padre no era Tutmes I, sino el propio Amón, que visitó una noche a la «gran reina real», su madre, quedando embarazada con el permiso del resto de los dioses.

El faraón Tutmosis I, su padre, rompió su tradición. Sin embargo, Hatshepsut requería tanto su audacia como su intelecto para gobernar en un mundo dominado por el hombre y para conservar la fuerza del imperio. Según la creencia secular, los faraones de Egipto sólo podían gobernar si se casaban con una mujer de sangre real que, por matrimonio, le otorgaba al hombre el título de soberano.

Recuerdo que no me entendió, «¿Y si era una mujer llamada Faraón? Vamos, el término de Faraón no existía realmente, lo que demuestra que el universo estaba profundamente basado en el género… excepto que estaba gobernado por hombres. Vale, Hatshepsut era una mujer, porque fue nombrada Faraón. Les estoy dando una reseña de un libro que es realmente único para mí hoy en día. Ya he decidido retirarme del libro, quiero conseguir otro, T.

Mi padre me lo dio antes de morir (este junio, hace once años) y lo he leído muchas veces, pero es hora de dejarlo de lado para que no se arruine más. Mi versión es de una serie de novelas históricas del periódico «El País». No sé si ya lo he discutido, pero mi padre compraba un periódico todos los días, y yo he tenido bastantes libros de esta colección.
Ficha Técnica
Título: La dama del Nilo
Autores: Pauline Gedge
Fecha: 18 sep 2020
Tamaño: 1.95MB
Idiomas: Español
Genero: Libros policiacos
Páginas: 489
Formato: epub y pdf
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Peso del libro: 621.55 KB
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