Libro Mi demonio Gratis en PDF, ePub

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Ficha

Título: Mi demonio
Autores: May Dior
Serie: III de Arcángeles con alma
Editorial: 13insurgentes
ASIN: B082QTLZF4
Fecha: 25 dic 2019
Tamaño: 1.49MB
Idiomas: Español
Literatura: Libros de Terror
Páginas: 289
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

¿Has sentido alguna vez que tu vida no estaba completa? ¿Qué nada encaja en el puzzle de tu más pura esencia? Sarah lleva años sintiéndose de esa forma y fue a peor en el momento en el que Adirael reapareció en su vida volviendo todo del revés, ocultándole la verdad.

Adirael hacía mucho que lo daba todo por perdido, que la felicidad no quería saber de él pero eso no impedía que cumpliera con la misión en la que llevaba inmerso demasiado tiempo. Pero un buen día acudió para ayudar, ayudar a que la balanza se equilibrara a favor de un futuro, sin poder creer que el destino fuera tan cruel de ponerle de nuevo a Sarah en su camino.

¿Podrá Sarah recuperar esa parte de su vida que no recuerda? ¿Podrá Adirael contarle la verdad y volver a ser feliz?
Mientras el caído lucha por el amor que abandonó, sus amigos siguen haciendo todo lo posible para que el infierno no se desate en la tierra y los humanos puedan seguir viviendo ajenos a la gran batalla que se gesta. ¿Lograran salir con bien de lo que les espera?

Descúbrelo en la última entrega de Arcángeles con alma. Acompaña a Adirael y Sarah en su lucha por el amor y la libertad de sus hermanos.

Leer el primer capítulo:

«Caí, a pesar de lo poco que me apetecía hacer algo como eso lo hice porque ordenes son
órdenes y después de los años, siglos, transcurridos aún me pesa lo que hice, las consecuencias
que provocaron mis actos y ahora ni la bebida es capaz de calmar el dolor que ha provocado
abrir la herida, esa que nunca se cerró, esa en la que solo se puede distinguir una imagen, la
más hermosa, mi único consuelo.»

Adirael agarró la botella por el cuello de esta y se quedó mirándola sin verla. Después de lo
sucedido semanas atrás se había alejado de la casa y de los chicos a pesar de que lo seguían
necesitando, pero tener que soportar la mirada de odio y desprecio con la que lo deleitaba día tras
día, hora tras hora y no poder contarle la verdad de lo sucedido tan solo hacía que agravar el
dolor que lo desgarraba.

Aún recordaba las torturas, todo lo que le hicieron y lo que tuvo que hacer para demostrarles
que ya no era un ángel, que había desobedecido las órdenes de padre cansado como supuestamente
estaba de como Dios jugaba con la vida que él mismo había creado sumándose al desprecio por la
humanidad. Todo lo que pasó no era nada ante el consuelo de que arriba ella lo recordaba, que no
sufría por su ausencia a pesar de que él debía convivir con los recuerdos y la soledad que sentía
entonces y ahora.

A pesar de haber recuperado a sus amigos, ninguno sabía aún la verdad al completo pero poco
le importaban a él los ángeles o los humanos, mucho menos la guerra en la que llevaba inmerso
siglos, ya que lo único que quería más que a su propia vida era que solo una persona supiera la
verdad y que lograra perdonar todo lo que le hizo, algún día al menos pues no había que ser muy
inteligente para saber que no sería de inmediato, más cuando recobrara sus auténticos recuerdos.

Dos mujeres se le acercaron y lucían amplias sonrisas muy al contrario que él que no pudo
evitar una mueca de asco al sentir sus manos sobre su cuerpo. Ya nada era igual, después de que
sus ojos se centrarán en su rostro cuando accedió a la invocación del grupo aquel día, sus
esperanzas de recuperarla surgieron durante un breve instante, el tiempo justo para ver su rostro
serio y esa mueca de asco que se dibujó al verlo.

No fue consciente de cómo esas dos mujeres ya estaban junto a él, hasta que sintió como una de
ellas colocaba sus manos alrededor de su cuello por la espalda, por suerte, su esencia humana lo
golpeó evitando que hiciera lo que mejor se le daba.

—Hola guapetón, qué haces aquí tan solo y serio —le dijo ella mientras Adirael intentaba
quitársela de encima sin miramientos ni delicadeza alguna.
—¿Ya vas salida otra vez Brita? —le preguntó indicando al camarero que le pusiera delante
una nueva botella con un solo gesto.

—Lo mismo que yo, lo que nos ofreciste hace unas horas amor ya no es suficiente—respondió
la compañera que colocó la mano sobre su pierna acariciándola de forma ascendente con un
destino muy claro.

Adirael suspiró evitando no mostrar la repulsión que las dos le estaban provocando, aunquedebía de admitirse a sí mismo que las dos juntas eran una buena distracción. Eran como el
alcohol, te dejaban obnubilado durante un rato, pero después los recuerdos regresaban golpeando
con fuerza, haciéndole un daño que cada vez se le hacía más insoportable.

Mi demonio – May Dior.epub
Mi demonio – May Dior.pdf

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