Libro Una prueba de amor Gratis en PDF, ePub

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 Sinopsis

Descargar Una prueba de amor de Megan Maxwell La joven pelirroja Demelza nació fruto del amor entre una escocesa y un vikingo, algo que Urd, la mujer de este, nunca perdonará. Demelza, a la que todos llaman Pelirroja salvaje, creció con unos hermanastros que la adoraban y un padre que la veneraba. Urd, sin embargo, se la tiene jurada y, con la ayuda de un malvado vikingo llamado Viggo, urde un plan para destrozar el futuro de su hijastra.

Quinta entrega de la saga medieval de highlanders. «LAS GUERRERAS MAXWELL».
El padre de la joven, creyendo todo lo que se dice de ella, la obliga a casarse con Viggo, algo de lo que más tarde se arrepentirá y que, sin duda, marcará el resto de su vida.

Una desgracia… Una promesa… Un viaje…

Los acontecimientos se precipitan y Demelza llega a Escocia para ser vendida como esclava nórdica, hasta que en su camino se cruza el gallardo y valeroso highlander Aiden McAllister, un hombre que aprenderá que, si quiere conquistarla, deberá mostrarle una auténtica prueba de amor.

Leer el Primer Capítulo:

El simple roce de los labios de aquél en su piel había conseguido que todo el
vello de su cuerpo se erizara y su corazón latiera desbocado. Justo lo que Ingrid
siempre le contaba que sentía cuando Harald se le acercaba. No obstante, se
negó a pensar en ello. Y, consciente de que había hablado en noruego y no en
gaélico, meneó la cabeza y gruñó mirándolo a los ojos: —¿Por qué no paráis a
vuestro caballo…, señor?

Aiden sonrió. Sus ojos azul claro le hacían saber que estaba molesta y, hechizado
por ella, murmuró: —Ahora sólo soy Aiden.
Demelza levantó una ceja al oírlo, pero, antes de que pudiera decir algo, él
señaló de nuevo a los caballos.
—Y, en cuanto a tu pregunta de por qué no los separo, sólo te diré que intentar
hacer eso con Haar, o con cualquier otro caballo salvaje en el momento en el
que ha sido aceptado por la yegua, es una auténtica temeridad.

Hechizada por sus palabras, ella no replicó, momento en el que Unne comenzó a
frotarse contra el animal mientras Haar le mordía con suavidad la crin.
Sin volverse, Demelza notó la sonrisa de Aiden y, sin saber por qué, ella misma
sonrió.
Sin lugar a dudas, aquello era inevitable.
Haar y Unne fueron restregándose más y más, hasta que finalmente el caballo,
moviéndose hacia un flanco, se colocó en posición y, cuando sintió que Unne
retiraba su cola a modo de sumisión, montó en ella y la cubrió.

Instintivamente, Demelza se dio media vuelta colorada como un tomate, y
Aiden, al ver aquello, a pesar de la excitación que la muchacha le provocaba sin
rozarlo siquiera, sonrió y preguntó desde su altura: —¿Qué haces?
Colorada, y aturdida por todo, sin explicárselo, ella aspiró el varonil aroma del
escocés; era embriagador. Y, alzando la mirada hacia él, murmuró: —Les estoy
dando intimidad.

Deseoso de besarla, Aiden no se movió. Sólo contempló aquellos ojos azul
intenso. Deseaba una seña, una invitación. Estaba claro que entre ellos había
cierta atracción, e, incapaz de resistir un segundo más aquello que no entendía,
acercó sus labios a los de la joven y, al ver que ella no se decidía, murmuró:
—Yo no ruego.

Embaucada, y aun deseosa de tomar aquellos tentadores labios, Demelza musitó
mirándolo: —Yo tampoco ruego.
Al oírla, Aiden sonrió y, conteniendo sus ganas, dio un paso atrás evitando
mostrar su frustración. Acto seguido, cambiando su gesto, preguntó: —¿Cómo
va el golpe de tu frente?

Atontada por el intenso momento vivido, Demelza se lo tocó. Entonces, él,
agarrándola de la mano, tiró de ella con seguridad y, sin hablar, ambos
comenzaron a caminar, mientras Aiden se enfriaba y murmuraba: —De acuerdo.
Les daremos intimidad.

En silencio llegaron hasta donde las mujeres habían dormido la noche anterior y
la joven, dando un tirón, se soltó de su mano. Sin hablar, se apoyó en una roca
mientras sentía el latir de su corazón. De pronto, vio a los caballos que
caminaban hacia ellos con tranquilidad, y Aiden, al ver su cara de sorpresa,
indicó: —Suele ser rápido.
—Ya veo.
Él sonrió, y, dispuesto a hacerla sonrojar, matizó: —Su disfrute no tiene nada
que ver con el nuestro. Se puede decir que a nosotros nos gusta disfrutar no sólo
del acto, sino también de…

—Si no te importa —lo cortó ella—, lo que te guste a ti o no en lo referente al
acto a mí no me incumbe lo más mínimo.

Ficha Técnica

Título: Una Prueba De Amor
Autores: Megan Maxwell
Editorial: Grupo Planeta
Fecha: 26 abr 2020
Tamaño: 1.95MB
Idiomas: Español
Literatura: Novelas Románticas

Páginas: 489

Isbn: 9043578324567

Formato: epub y pdf

Enlaces de Descarga:

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https://www.filecad.com/eg2t/Una-Prueba-De-Amor—Megan-Maxwell.pdf

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